Visitar la ciudad de los rascacielos es una experiencia que para cualquiera, de una forma u otra, se queda grabada para siempre... Yo ya tenía la suerte de conocerla, pero esta segunda vez, había unos componentes personales y familiares, que lo hacían mucho mucho más especial...
En el terreno puramente "dibujístico", tenía mucha incertidumbre... Cuando no se viaja solo, encontrar el momento y no hacerse esperar mucho tiempo, no siempre es sencillo...
Así que solamente llevé mi rotulador negro, y un lápiz azul y otro marrón...
Me planteé como reto la parquedad de materiales y la brevedad... Dibujos rápidos rápidos...
Al final me quedan una veintena de dibujos que, más allá de ser meros bocetos, son una suerte de diario gráfico de un viaje imborrable.